Sobre nosotros
HORNEAMOS LO QUE NOS ENCANTA
Queremos presentarnos y contarte un poco de nuestra historia en El Horno de Dominga.
Somos Claudia Balbi Masses, Ingeniero en Alimentos, y Francisco Guerraty Díaz, Ingeniero en Administración de Empresas. Juntos dimos vida a este maravilloso emprendimiento, impulsados por una profunda pasión por la buena cocina, los dulces aromas y los sabores que evocan recuerdos.
El Horno de Dominga nació como una galletería 100% casera, un sueño que comenzó hace ya 11 años y que creció a punta de dedicación, cariño y respeto por lo hecho a mano. Desde los primeros días, cuando con más entusiasmo que técnica amasábamos y horneábamos cada pedido uno por uno, nuestro propósito siempre fue el mismo: preparar galletas fresquitas, recién salidas del horno, capaces de despertar esa sensación tan especial de volver a la casa de la abuela.
Ese lugar donde entrar era encontrarse con el aroma irresistible de una galleta tibia, un pie o algún kuchen que hacía imposible no sonreír.
Hoy, con mucha más experiencia y un amor intacto por lo artesanal, seguimos trabajando a pedido y horneando todo a mano, asegurando que cada producto llegue a tu mesa recién hecho, con la misma frescura, dedicación y sabor que nos inspiraron desde el primer día.
Hay aromas que trascienden el tiempo. Basta abrir una caja de galletas artesanales de El Horno de Dominga para comprender que la repostería puede ser, verdaderamente, un acto de cariño. Desde el primer instante se percibe que aquí no existen atajos: cada galleta es horneada a pedido, elaborada con ingredientes cuidadosamente seleccionados y libre de colorantes o preservantes artificiales.
El resultado es una experiencia honesta, pura y profundamente emocional.
La textura es un equilibrio perfecto entre lo crujiente y lo tierno, revelando el trabajo de manos expertas que comprenden la alquimia de la mantequilla, el azúcar y la harina. Cada bocado deja un rastro de frescura y una dulzura sutil —nunca empalagosa— que invita a cerrar los ojos y dejarse llevar.
Su sabor tiene algo de nostalgia. Evoca esas tardes de infancia en que la abuela esperaba con galletas recién salidas del horno: tibias, perfumadas y llenas de amor. Esa sensación, tan difícil de encontrar en la producción moderna, es lo que convierte a El Horno de Dominga en un verdadero tesoro gastronómico: una dulcería donde el tiempo se detiene y donde cada galleta cuenta una historia hecha a mano.
Con los años hemos crecido, manteniendo siempre nuestra esencia. Hoy horneamos más de 2500 kg de galletas al mes, y con enorme orgullo nos convertimos en la primera empresa chilena en recibir el premio “BID Quality Award” en Ginebra, Suiza. Este reconocimiento nos impulsa a seguir por el mismo camino: crear productos frescos, artesanales y llenos de dedicación, horneando cada pedido de manera especial para entregarlo, como siempre, recién salido del horno.
Te invitamos a probar nuestras galletas y disfrutar un dulce momento que reconforta el alma.
Con cariño,
Claudia y Francisco
El Horno de Dominga
FUNDADORORES
